Imagen - Secretaría de Turismo del Chaco
Un inmenso y enmarañado tapiz verde cubre el relieve árido que se empeña en acompañar el paseo por el norte chaqueño. Los caminos se internan y se pierden entre ese tejido de grandes árboles, vegetación arbustiva, coloridas flores silvestres y algunos esteros pantanosos.
A grandes distancias una de otra, las localidades que se alzan en la región permiten descubrir la cultura de los habitantes originarios. Comunidades tobas y wichisconstruyen sus casas utilizando paja, barro, y troncos que obtienen del monte; conservan las tradiciones y costumbres de sus ancestros; y ofrecen las artesanías como un recuerdo del paso por estas tierras.

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